20.9.17

Ontologías: La Culpa

La culpa es un animal moribundo entre los árboles secos de un bosque dormido, en un verano infernal. Mosquitos le pinchan y no siente nada. Sólo conoce el pánico, ni siquiera el miedo (que no es sino una forma primitiva de pánico), la culpa sólo sabe morir de miedo aterida en el fuego y escondida en la maleza. Y cuando del miedo huye, ahí la vemos. Con magnificente urgencia, angustia es su disfraz, imposible ignorarla, la culpa inunda como emergencia, aparece estés donde estés, haciendo lo que sea que hagas. Y reclama que te rindas, te teme porque conoce que podés matarla, y piensa luchar contra eso.

15.9.17

Gusanos de Nidaros

Representación digital de un Gusano de Nidaros
Estos anélidos mencionados en numerosas publicaciones de biología datadas en el S XIX son formas de vida nada superiores a las presentes en el reino protista. Según comentan crónicas como la de Edvard Francis Olm (How to catch a Nidaro´s Worm, 1821) estos particulares seres están compuestos de energía condensada, habitan en las vibraciones sónicas y son virtualmente imposibles de retener más que por milésimas de segundos. Se ha teorizado sobre la eventual inmortalidad de éstos pero tales afirmaciones son por demás fantasiosas (sabido es que ante la ausencia de datos empíricos se tiende a imaginar las explicaciones) ya que a duras penas su existencia es corroborable. Perseguidos por decenios, poseyeron una naturaleza que nos es tan ajena como incierta, se los señala como "ratones de laboratorio" de los primeros experimentos de Nikola Tesla (de hecho, Marc Seifer, biógrafo del científico, afirma que fue Tesla quien extinguió a los Gusanos, tras numerosas e imprudentes investigaciones desarrolladas con los mismos). A través del tiempo los seres humanos han creado diversas hipótesis sobre formas de vida carentes de sustento físico, engendros cuya esencia radicaba en la energía materializada, los Gusanos de Nidaros parecen haber formado parte de esa fauna quimérica y por demás compleja. Según las pocas referencias que existe de ellos, se sabe que cualquier forma de vida convencional llama su atención, no se los considera tímidos. Su apariencia es desconocida porque quienes se ha topado con ellos no sobreviven el tiempo suficiente para llegar a dar una descripción fina. Se los ha referenciado en varios colores, y se dice que tienen varios probóscides cortos y huecos, útiles para drenar los líquidos corporales de sus víctimas, y que excretan un extraño pus de color azul.


9.9.17

La vida y el arte

Barnett-Newman.-Onement-VI-1953
Por ahí escuché que la vida imita al arte, y me hizo pensar que es bastante así. La vida contemporánea se comporta como el arte contemporáneo, incoherente, sin mérito alguno, vacía y absurda. Perfectamente prescindible, sin necesidad de ser. Podría no existir y nadie notaría su ausencia. Somos autores y obra de una vida que sólo sabe pasar. Borges escribió por ahí que "conviene que el autor no intervenga demasiado en su obra", yo creo que nosotros ya no intervenimos en la nuestra.

5.9.17

cuando estás herido nada más te hiere

Esa herida curaría si dejaras de tocarla. Deberíamos tatuarnos eso en el cerebro. Nos pasamos la vida preguntándonos qué hicimos mal para que no nos quieran y la respuesta es nada. Pueden no querernos, solamente. De hecho eso es lo que sucede. Porque hay gente rara que sólo te quiere delante de otro, hay amebas que sólo te quieren cuando apagás la luz y estás a solas, y los hay quienes directamente no te quieren pero evitan mencionarlo dado que no produciría nada positivo el hecho de hacerlo.

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