30.5.17

Cap. XXV

seguramente le haré retoques en la redacción. no me convence. es un fragmento de paul feyerabend todavía no sabe qué hacer con todo esto, la novela eterna que hace 10 años redacto, borro y redacto de nuevo

Sus ochenta y dos años no habían pasado en vano. De un tiempo a esta parte le sucedía muy a menudo una picazón en el escroto, como un escozor altamente desagradable que lo llevaba a rascarse con saña, manipulando su entrepierna con la violencia de un andropáusico frustrado. Sonó el timbre (¿soñó el timbre?), y sonó con más de media hora de retraso, lo cual para un señor de más de 80 años significa una total falta de respeto, pues esa media hora vale como un año si consideramos la cantidad de horas de vida que le quedan al octogenario. Al abrir la puerta se encontró de frente con lo que le habían advertido, un microondas, uno de expresión tímida y retraída, pero microondas al fin. Como asesor de imagen, el octogenario estaba acostumbrado a tratar con todo tipo de clientes: músicos adictos a sustancias desconocidas para el común de los humanos, actores pedófilos, actrices con complejo de Edipo no resuelto y periodistas deportivos abominables y grotescamente soberbios, henchidos de sí mismos. Nada le parecía raro o complejo a su edad, así que con un gesto amable invitó al microondas a pasar y comenzó a explicarle cómo lograría que el electrodoméstico gane las próximas presidenciales.

- tengo algunas dudas sobre mi competencia para el puesto al que me postulo - titubeó el microondas.

- no se preocupe, usted no es el primer imbécil al que convierto en Presidente de un país - explicó el publicista.

- perdón ¿cómo dijo?

- que usted no es el primer deficiente mental al que le hago poner una banda presidencial.

- ah, bueno - concluyó el microondas con satisfacción.

25.5.17

Efecto Leidenfrost emocional

Formas // Texturas
Efecto Leidenfrost, es el nombre dado al fenómeno por medio del cual se forma una fina capa de vapor alrededor de un líquido que se encuentra sobre una superficie con temperatura significativamente mayor al punto de ebullición de ese líquido. Como resultado de este proceso la gota líquida no llega a tocar la superficie hirviendo y se mantiene "resbalando" sobre la misma mientras minúsculos fragmentos se van evaporando.
Cuando tu consciencia está a punto de tomar contacto con una situación que arde, el efecto es el mismo. La consciencia "resbala" sobre la situación.
Llamale recuerdo, melancolía, contexto, persona, llamale como quieras, el punto es que no queremos tener nada que ver con las cosas intensas (yo al menos no deseo hacerlo), su sola cercanía alcanza para generar en nosotros un efecto de abstracción con respecto a lo que nos rodea. Lo malo de todo es que, al igual que sucede con la gota de agua que lentamente se evapora, la consciencia también comienza a evaporarse cuando entramos en esta situación. P.H. Boutigny (1798-1884) realizó estudios sobre el efecto Leidenfrost y adjudicó a las gotas que quedaban suspendidas sobre la superficie de la placa caliente un nuevo estado de la materia, lo que él denominó estado esferoidal. El estado esferoidal de las emociones es fugaz y con tendencia a desaparecer, limita nuestra capacidad mental y no hace más que extinguir lentamente nuestra energía. 

20.5.17

de lo complejo de no tener consistencia anímica

Nicola Samori
defigurarse. en el irrito y oprobioso ser que sos reside una (1)   partícula de sentido común que te explica que la totalidad de tu cotidianidad está sometida al influjo de algo que nunca pudiste controlar. cada vez que te propusiste un destino terminaste en otro y al final creaste todo un sistema de ideas tendiente a justificar que no entendés lo que te está pasando. en este preciso instante te estás preguntando si estás pasándola bien o la estás pasando para la reverenda mierda. tu vida no te pertenece, surfeás como podés lo que vivís y lo vivís de un modo traumático pero sonreís como si no pasara nada. nunca vas a decir lo que sucede.

15.5.17

post del tipo deprimido

never hear the talking bunny-men
¿cómo luchar, cómo combatir contra ese conejito de felpa antropomórfico que te dicta la realidad al oído? nadie te ama, a nadie el importás realmente, nadie más que vos se preocupa realmente por tu bienestar, y la pura verdad es que pase lo que pase vas a ser un recuerdo en una noche de borrachera, con suerte. un día estás, luego desaparecés, lloran 3 horas como si fueses importante durante ese rato y luego, a menos que sean unos trastornados con problemas psicológicos (predisposición biológica en la poco influis vos... se trauman por tu muerte o la de un alguna mascota muy querida) te van a olvidar más rápido que tarde, evidenciando que tu pasaje por este mundo fue aún más intrascendente de lo que ya de por sí creías que fue.
no vivas para alguien más, porque eso tiene fecha de caducidad, en algún momento vas a entender que ese alguien se aburrió de vos, se agotó... ponele la palabra que quieras.
es sempiterna, inapelable, esa sensación que te corroe las ganas y te grita escandalosamente que nadie se preocupa por vos, que todos de uno u otro modo se burlan, se ríen de vos. la insoportable sensación de que no te nombren, de buscarte en sus vidas y no estar, de ser un tipo completa y rotundamente miserable.

10.5.17

Sobre la corrección discursiva

La corrección discursiva (no hay porqué usar el sintagma  tan de moda ese de “corrección política”) se ha instalado institucionalmente. Pero esta instalación, lejos de ser formal, es únicamente superficial. El denominado (en filosofía y epistemología) "giro lingüístico" es un giro que en la política ha sido insustancial, una mera frivolidad fetichista orientada a una eventual captación de votos a través de mecanismos de identificación extremadamente primitivos psicológicamente (poco importa si un político dice "todos y todas" si a fin de cuentas dicho político es el mismo incompetente de siempre) y que suelen estar funcionando bastante, a juzgar por sus efectos empíricos. Dicho Giro Lingüístico termina convirtiéndose en un juguete discursivo sin consecuencias mayores que una posible "puesta en cuestión" de numerosos problemas sociales, pero al limitar su acción al plano de las representaciones, se ha mostrado incapaz de disputar el poder real, los vectores de micropoder que mencionaba Foucault en la vida cotidiana. De eso se trata vivir hoy, de corrosión de las actitudes a través del desgaste de la marea de palabras, de como tópicos del tipo machismo, homosexualidad, conservación de la naturaleza (o animales) se han desemantizado para convertirse en pop-ups de la vida urbana, elementos distorsivos que se entrometen haciendo ruido y evidenciándose más como una molestia que como una reivindicación (muy justa, casi siempre) en la cual la forma se comió el contenido. No alcanza con consignas, la policía moral (hay que revisitar obras de George Orwell una vez por año, por lo menos, para seguir fresco) es muy agradable, y está customizada con colores muy agradables, pero su poder punitivo tiene límites muy definidos, la práctica (violenta) del escrache lo único que genera es esconder a los escrachados: el machista no deja de ser machista porque todos le griten que es un tarado, solamente controla sus expresiones un poco más al verse desaprobado por la comunidad. La Corrección discursiva ha permeado los espacios públicos que poseen menor resistencia, los más sometidos a la aprobación social. Puertas adentro aparecen representaciones harto conservadoras de los estereotipos de género. A pesar de la creciente incertidumbre masculina respecto de sí misma, la publicidad, por ejemplo, sigue reafirmando una supuesta identidad viril (el macho musculoso y pijudo que todo lo puede) y reproduciendo anacrónicos modelos de referencia para hombres y, por extensión, modelos de mujer. Porque la publicidad no sólo es machista cuando muestra el cuerpo de una mujer como carne colgada en un gancho, también es machista cuando carga en la espalda del hombre exigencias que son inherentes a cualquier sujeto social con dos dedos de frente. Tengo un poco de miedo de que la corrección discursiva termine siendo una charlatanería baladí sin efectos que en lo que dura una moda pase a convertirse en otra forma de discurso altanero moralmente y poco lacerante socialmente. 

3.5.17

"Yo así no juego" como respuesta para todo.

En mi cabeza salgo corriendo, el camino va renovando sus víctimas, el olor fétido de las palabras vacías sigue siendo el mismo. El sonido de las canciones dedicadas es siempre el mismo, y tiene un nombre oprobioso, indecente, que no pienso nombrar. Se mueve entre los tendones una inquietud eléctrica que no condice con mi cara sin gestos y mi pelo espantoso; se llama tensión interior, es lo opuesto a la tensión superficial, y cuando te pasa entendés que las cosas se hunden al revés, donde no deben, y rompen algo que es casi imposible de armar, pero cuando lo armás no debe ser roto. Si vas a romper algo asegurate de saber armarlo, de saber amarlo.
06/05/16
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