24.6.17

desorientación

La quema de la maleza (Bajo el yugo de 1893), E. Järnefelt
caminar enfrentando estas caras sin nombre atérido de pavor. todas idénticas siluetas en tanto ajenas me son, casi inanimadas escrutan mi mente, cada detalle que pasa por ahí. 

"por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí por ahí"

es probable que estos simulacros de ser humano hayan sido fabricados hace tres minutos y que una vez lejos de mi vista se descompongan en el vago viento del invierno, desaparezcan. como yo. 

18.6.17

ontologías: la traición

la identidad de la luz
la traición no se relaciona etimológicamente con la tradición debido a un capricho o casualidad lingüística. el humano es un ser de costumbres, tradiciones, y de todo lo demás. depositar confianza (ese aparato inmaterial pero al que tan sujetos estamos) en alguien significa exponerse a que esa tradición de correspondencia a la confianza sea violentada. no creo que lo hagamos premeditadamente, es más bien un error químico que vincula factores emocionales con el sostén de un equilibrio frágil que nunca debería depender de algo externo a nosotros mismos. cuando el momento de la traición te rodea conocés el espíritu nihilista más destructivo, y nada tiene forma, sonido o coherencia, todo se torna inmaterial, fugaz, voluble. la traición se expande y convierte a tu contexto en parte de sí misma, como un virus que se desarrolla e infecta todo lo que antes no tenía su condición, tras la traición el piso cede y el cielo se cae. una mancha de pintura se propaga vorazmente en el proceso de desmantelamiento del autoestima al que te sometés y terminás convertido en algo que no eras (o no sabías ser), te descubrís odiando no la traición, sino lo que ella hizo que vos seas.

13.6.17

Apología de la materialidad

¿por qué elegir?
no creo que sea preciso pensar la abundancia de lo impalpable, enunciar una filosofía del fantasma. pienso que lo físico prevalece como forma de pensar y no podemos suponer un modo de pensamiento exterior a la forma del mismo. ¿con qué fundamento le damos entidad ectoplásmica a las palabras? ya dijo austin que éstas hacen cosas. yo creo que lo necesario (si así queremos denominarlo, como última opción) es una filosofía de la performación, una indagación sobre el poder que le damos a entidades sin materialidad física, poder delegado que les permite controlarlo sino todo, todo lo que conocemos. por eso los objetos tienen valor, porque su función consiste en restaurar el silencio, permitirnos recuperar un espacio sin la tortura de la palabra. una filosofía de la palabra merece a su vez una reflexión sobre el objeto. porque cada palabra es una mancha innecesaria en el silencio y la nada. y cada objeto es esa antitesis, la muerte del sonido, la inanimación en el cual se resguarda lo que nos explica qué somos, el no-objeto, el organismo mediado por palabras.  

  • es preciso pensar toda esa abundancia de lo impalpable, enunciar una filosofía del fantasma. jean baudrillard
  • every word is like an unnecesary stain on silence and nothinness. beckett
  • the role of objetcs is to restore silence. beckett
  • austin - how to do things with words

2.6.17

sobre la inutilidad de los debates

yo ya no opino sobre nada. no vale la pena. la mayoría de las personas que se enfrascan en debates lo hacen con fines que poco tienen que ver con el intercambio de ideas constructivo que se supone que un debate significa. lo que terminamos viendo es gente que piensa distinto y si escucha a su partener es únicamente para criticar y tratar de destruirlo. jamás vi un debate que se salde con una frase del tipo "ahora veo que Ud tiene razón y mi punto de vista sobre esta temática resultaba un tanto sesgado, le agradezco su aporte ya que el mismo ha modificado mi forma de pensar sobre esta acuciante cuestión". en vez de eso, los debates se saldan con una especie de discusión de sordos en la cual ambos gritan un poco y se van convencidos de que le pasaron el trapo al otro y lo dejaron bien humillado. durante mi adolescencia padecí de una intensa caspa. nunca creí en los shampoos anticaspa, ese invento demoníaco del capitalismo destinado a la uniformización de los cueros cabelludos. desde mi anarquismo epistemológico desconfié durante años de la eventual efectividad de esos productos y defendí mi postura basándome en conceptos más políticos que comerciales, escéptico por el sólo arte de serlo, nunca traté de combatir con la caspa, asumí que formaba parte de mi y erradicarla se asemejaba a hacerme una cirugía plástica. hace no mucho usé un shampoo anticaspa, 4 días tardó en sacarme todo. más de 15 años de anarquismo tirados a la basura en menos de una semana. los shampoos anticaspa no existen, pero que los hay los hay...

todo esto es una opinión más, una metaopinión
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